Andrew Watson

12.03.2021

Andrew Watson fue el primer futbolista internacional negro. Hoy se cumplen 140 años del día en que capitaneó a Escocia en un 1-6 en casa de Inglaterra. Su biógrafo Llew Walker nos habla de uno de los mitos olvidados de la historia del fútbol.

Oculto en la zona Sur de Glasgow, a escasos kilómetros de Hampden Park, se encuentra un callejón repleto de pintadas en el que destacan los murales de dos futbolistas negros. Uno de ellos es Pelé, el jugador más famoso de la historia, mientras que el otro es un personaje desconocido y olvidado incluso en su Escocia natal. Sin embargo, en términos históricos, la relevancia de Andrew Watson está al nivel de los más grandes del futbol, incluido el mito brasileño. Y es que Watson se aseguró un lugar en la historia del fútbol hace hoy 140 años, cuando se convirtió en la primera persona de color en disputar un partido internacional. Por si fuera poco, Watson actuó como capitán y lideró a una Escocia que infligió a Inglaterra un 1-6 en Londres que continúa hoy siendo la más abultada derrota sufrida en casa por el combinado inglés. Sin embargo, aquella hazaña histórica, ya de por sí todo un logro, se queda corta frente a la magnitud de los otros méritos de nuestro protagonista.

"Debería ser mucho más conocido", asegura el historiador Llew Walker, que ha escrito una nueva biografía de Watson y está recabando fondos para erigirle un monumento. "De todos los primeros jugadores negros que han sido 'redescubiertos' y merecidamente celebrados en los últimos años-como Arthur Wharton y Walter Tull, entre otros-, Watson es el más importante e influyente", añade.

"No se trata únicamente de que haya sido el primer internacional negro y el primer jugador negro en portar el brazalete de su selección, aunque esos logros ya tienen por sí solos una enorme importancia histórica. Además, Watson fue el primer hombre negro que ganó una competición de copa y el primero en jugar y arbitrar en la FA Cup inglesa (actuó dos veces como juez de línea), así como el primero que ocupó un cargo de gestión en el fútbol. Durante las etapas en las que desempeñó todas estas funciones, Watson se convirtió en una figura muy respetada", continúa.

"Por si fuera poco, los combinados escoceses de los que nuestro protagonista formó parte contribuyeron a cambiar el fútbol para siempre. No en vano, un año después de aquel 1-6, Escocia volvió a derrotar a Inglaterra por un también humillante tanteo de 5-1, lo que obligó a los ingleses a replantearse las cosas e introducir cambios sustanciales", relata.

Los ingleses quedaron tan impresionados con Watson que, en los meses que siguieron a la segunda de aquellas aplastantes derrotas, no dudaron en requerir los servicios del internacional escocés. El central, nacido en Guyana de padre escocés -empresario del sector azucarero- y madre guyanesa, encabezó a un grupo de "profesores escoceses" que inculcaron a sus vecinos del Sur un nuevo concepto del deporte del balón.

"Aquellos 'profesores' introdujeron el juego combinativo -pases, posiciones, táctica y trabajo colectivo- que Escocia había adoptado mucho antes. Aquello cambió radicalmente el fútbol inglés, que hasta entonces se había mantenido mucho más fiel a sus orígenes vinculados al rugby. Dada la influencia que los británicos tuvieron en la expansión global de este deporte, todo este proceso acabó por cambiar también el fútbol a escala internacional", explica Walker.

Walker, que también es inglés, se topó con la historia de Watson gracias a su relación con el Corinthians-Casuals, un famoso equipo aficionado cuya camiseta vistió también el futbolista escocés. Lo que impactó al historiador, más allá de la magnitud de los logros de aquel jugador pionero y la falta de reconocimiento que recibieron, fue la medida en que Watson sobrevivió, prosperó y se convirtió en una figura muy estimada a finales del siglo XIX. Y es que, aunque el gesto de hincar la rodilla en el suelo durante partidos de fútbol constituye un doloroso recordatorio de que el racismo todavía no se ha erradicado, Watson vivió en una época en la que la xenofobia representaba una lacra endémica. "El racismo y las opiniones xenófobas eran extremadamente comunes en la Gran Bretaña de aquellos tiempos", explica Walker. "Sin embargo, se diría que Watson fue capaz de trascender la cuestión racial, y si logró algo así fue a fuerza de ser extraordinariamente bueno en lo que hacía", abunda.

"Fue el primer ejemplo verdadero de diversidad en el deporte, y demostró que lo que importa no es el color de tu piel sino lo bueno que seas. Lo que se desprende de todo lo que leo es lo extremadamente popular que era, y eso ocurría donde quiera que fuese. Resultaba asombroso", continúa el historiador.

"Hay una fantástica historia de cuando vino a Inglaterra y jugó tan bien en un partido disputado en Charterhouse School que los alumnos del prestigioso colegio privado lo sacaron del campo a hombros. Actualmente, Charterhouse constituye un bastión de la inglesidad blanca del que salen futuros primeros ministros y otras figuras de gran relevancia, así que el hecho de que un hombre negro recibiese semejante muestra de adulación no deja de resultar sorprendente. Algo así demuestra lo bueno que debe de haber sido para hacerse merecedor de tamaños respeto y exaltación", concluye.

La pena, sin duda, es que el paso del tiempo haya permitido que esa admiración se desvaneciese y que la historia de Watson se haya visto relegada al olvido. No obstante, parece seguro que el relato del primer internacional negro del fútbol abandonará el oscuro callejón de la historia ahora que personas como Walker intentan devolverlo a la primera plana.

Fuente: FIFA