Dogo Argentino.

13.01.2020

El Dogo Argentino es una raza de perro de presa originaria de Argentina. Es parte del grupo Generación Bullenbeisser. 

La palabra Dogo tiene un equivalente escrito en inglés medio y alemán como dogge y en francés y portugués como dogue.​ Es un término utilizado principalmente para definir perros de presa o un perro de gran alcance de pelaje corto.

Esta raza fue desarrollada por el médico argentino Antonio Nores Martínez, quien buscaba un animal adecuado para la caza mayor de especies habituales en Argentina, tales como jabalíes, pecaríes, pumas y zorros colorados. En la década de 1920, Nores Martínez, ayudado por su hermano Agustín, su padre Antonio y tíos decidieron crear una raza de presa que reuniera las mejores cualidades del perro de pelea cordobés, pero con unas dimensiones y una fuerza física superiores. Además, buscaba un perro que tuviese aptitudes para la caza en jauría, pero que fuese capaz de batir o parar él sólo a la presa en combate hasta la llegada de su amo o el resto de sus congéneres.

Se utilizó como base fundacional al perro de pelea cordobés -ahora extinto-, que era una mezcla de razas introducidas en la Argentina por los emigrantes ingleses, Bull Terrier y Bulldog, con razas que habían traído los españoles, Alano Español y Mastín Español. A estas cruzas, que se utilizaban en las peleas de perros, se sumaron líneas de sangre Bull Terrier y Mastín del Pirineo. Así, en la decimotercera generación, consiguieron perros de combate.

Estos perros blancos llamaron la atención, ya que difícilmente otra raza podía vencerlos en los círculos de pelea. Creándose así la casta Araucana. Posteriormente Nores Martínez se propuso legalizar el perro que había criado, y como los combates comenzaron a prohibirse en muchas partes del mundo, se inclinó por desarrollar un perro de caza que levantara, siguiera y capturase a la presa. La casta Araucana no servía para la caza debido a que eran muy agresivos entre sí, muy pesados en relación a su altura y carecían de olfato. Por lo que se introdujeron líneas de Pointer, creándose la casta Guaraní. Estos Dogos mantenían el espíritu luchador de la casta Araucana, pero eran más resistentes para perseguir la presa, tenían mejor olfato y se podía lograr que no pelearan entre sí.

Varios años de cruzamientos, selecciones y adecuada gimnasia funcional consiguieron que hacia finales de la década de 1940, se lograra consolidar al Dogo Argentino actual, reconocido como un perro de caza mayor.

La raza se estableció alrededor de 1928 y el estándar fue publicado en 1947. El reconocimiento oficial llegó en 1964 a la Argentina por parte de la FCA. Teniéndose documentada la carta que Nores envío a la Federación Cinológica Argentina, en la cual solicitaba la apertura de registros genealógicos de la raza, haciendo un detallado relato de las características del Dogo Argentino. En 1973 se le reconoció a nivel internacional. Inicialmente fue clasificado entre los sabuesos y perros para rastrear sangre, posteriormente se clasificó en el grupo 2 (Mastines) por parte de la Federación Cinológica Internacional (FCI).

En las últimas décadas el Dogo Argentino ha sido introducido en EE. UU. y algunos países de Europa. Actualmente es uno de los perros reglamentarios para la policía en el Líbano.

Es un perro utilizado mayoritariamente para la caza mayor. Los Dogos trabajan en jauría, generalmente de cuatro miembros. 

Como el Dogo ha sido criado específicamente para poder socializar con otros perros esto lo predispone a trabajar bien en grupo. Se llevan bien con otros animales domésticos en los entornos más rurales y urbanos que van desde un perro de granja al aire libre, una vivienda urbana con un pequeño patio, o edificios de apartamentos llenos de gente. Aunque, evidentemente, requiere de educación responsable y consistente por parte del propietario ya que es un animal con mucha fuerza y resistencia al dolor.