La historia del vestido 'Elvis' de la princesa Diana.

14.02.2020

El legado de la que fuera mujer de Carlos de Inglaterra sigue muy presente, como no podía ser de otra manera, en sus hijos, los príncipes Harry y Guillermo, que no dudan en homenajearla y hablar de ella cada vez que pueden.

En esta nota me voy a referir a uno de sus tantos looks que quedaron en la memoria de muchos, el vestido "Elvis"

A pesar de que este es conocido como el vestido Elvis, en realidad se trata más bien de un conjunto compuesto por un diseño largo de escote recto y silueta columna con abertura en la falda que está acompañado de una chaqueta bolero de manga francesa a juego, bautizada en honor al 'Rey del rock' debido a la forma de su marcadísimo cuello chimenea.  Además de su atrevido patrón, una auténtica revolución en un armario real en la década de los 80, se destacaba por su tejido, puesto que estaba confeccionado en una tela blanca fluida y cuajada de perlas de distintos tamaños que otorgaban una estética totalmente diferente y reconocible.

Este look se ha convertido en uno de los más característicos de la princesa de Gales, aunque parece ser que a ella no le encantaba tanto como al resto del mundo.

Tina Brown, autora de la biografía Las crónicas de Diana, explica en este libro que ella misma reconoció que en los años 80 tuvo tantos aciertos estilísticos como errores al intentar encontrar ese complicado punto intermedio entre la tendencia y la elegancia. Al parecer, al hacer limpieza de su armario en los 90 para donar algunos de sus looks a una subasta benéfica, la Princesa admitió que aquel famoso diseño de perlas era uno de los que no le convencía, y fue ella la quien lo bautizó como Elvis. Tampoco le entusiasmaba al príncipe Guillermo quien habría dicho que era muy feo como para venderlo. Sin embargo, para miles de personas en todo el mundo, aquella elección fue y sigue siendo todo un acierto.

Curiosamente, la diseñadora que ideó esta creación no tuvo en mente en ningún momento a Elvis Presley como inspiración, sino que fue la Princesa la que le puso el sobrenombre como hoy en día se conoce a la pieza. La idea original se basaba en que tuviera inspiración asiática, ya que lo iba a llevar a una visita de Estado a Hong Kong a finales de 1989.

Despues de varios años, el vestido se llegó a subastar en un lote junto a otros de la misma época, y lo adquirió la empresa The Franklin Mint, que más tarde puso a la venta una muñeca de Diana vistiendo su versión 'mini' con todo lujo de detalle. Posteriormente, se donó al museo Victoria & Albert de Londres, donde está expuesto actualmente al lado de otras famosas prendas de su popular armario, por lo que, a pesar de que a ella no terminara de convencerle, está claro que ha pasado a la historia.