La naturaleza es la protagonista en la obra de Eduardo Blaquier.

07.09.2020

Hijo de la ex modelo y piloto de autos, Delfina Frers y del empresario agrícola Eduardo Blaquier, eligió la escultura en madera y fuego como su marca registrada para alcanzar por mérito propio su fama.

La madera es el medio, el fuego, su aliado. De esta forma, el artista genera objetos escultóricos que cautivan con profundas tonalidades de negro logradas a través de técnicas ancestrales de quemado.

En búsqueda permanente por lograr el equilibrio estético, sus piezas combinan las formas orgánicas de la naturaleza con las líneas rectas del hombre.

Su diseño es elegante y a la vez, elemental, exponiendo la belleza imprevisible de las líneas y texturas propias de la naturaleza, representa al Hombre como cubos o rectángulos en las bases de hierro, las cuales sostienen una pieza de madera puesta en equilibrio visual, que siempre mantiene su forma original orgánica propia de las líneas de la naturaleza. Sus objetos escultóricos funcionales esculpidos por el fuego, parten de  arboles caídos como materia prima, tratando de darle valor a eso que se considera perdido para otros. Principalmente utiliza la madera del Eucaliptus, un árbol que en Argentina es de los que más predominan, y de los que más se caen pero en la carpintería no es considerado porque revira, porque raja, pero al aplicarle la técnica del fuego, resulta ser una de las maderas ideales.