Ni Apple, ni Amazon estarían cuidando sus desperdicios electrónicos

03.02.2021

Un reporte de la Cámara de los Comunes en el Reino Unido ha señalado los problemas que dicho país tiene en el campo del reciclado de los desechos electrónicos. En el Reino Unido se generan unos 23,9 kilos de desperdicios electrónicos por persona al año. Solo Noruega supera esta cantidad. La mayoría de lo acumulado termina en áreas de relleno o incineradores. El 40% es enviado a otros países, a menudo ilegalmente, y suele ser arrojado en el medioambiente sin el debido tratamiento provocando el derramamiento de químicos tóxicos. Según el reporte las plataformas de comercio como Amazon e eBay no siempre son consideradas como empresas de reparto o productores. Esto les evita la obligación de contribuir a la recolección y el reciclado de la basura electrónica. El comité de la Cámara de los Comunes ha señalado que es importante que estas empresas ayuden en la recolección de los productos y paguen por el reciclaje de la misma manera que las empresas de reparto y los productores tradicionales. Otro aspecto que fue criticado es el diseño de productos con una vida útil limitada con el objetivo de generar un ciclo de renovación más corto. También se criticó a las compañías que hacen más difícil la reparación al soldar o pegar componentes, o bien estableciendo altos costos, como es el caso de Apple, para dichas tareas de mantenimiento. La comisión ha recomendado el impulso del derecho a la reparación. Este concepto también ha comenzado a ganar terreno en los Estados Unidos. Aunque es bastante común en otras industrias, en el mundo de la informática a menudo es obstaculizado bajo la excusa de que divulgar información sobre un dispositivo supone un daño a los secretos estratégicos de una empresa.

Pasando a nuestro país, no hay una reglamentación al respecto como la hay en el Reino Unido y muchos de los países del primer mundo, así que computadoras, teléfonos celulares, electrodomésticos, equipos de audio, televisores y más, todos los aparatos eléctricos y electrónicos que llegan al final de su vida útil se convierten en Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). El problema es que la mayoría de los desechos electrónicos termina en rellenos sanitarios, basurales, o incluso incinerados, a pesar de tener componentes que contaminan el agua subterránea y el aire, y otros que es posible recuperar para volver a utilizarlos. Los RAEE contienen sustancias químicas tóxicas y metales pesados como mercurio, cadmio, berilio, selenio y plomo que deben ser tratados de forma adecuada. A su vez, el oro, el cobre, la plata, el níquel y el platino son materiales valiosos que pueden ser recuperados casi en su totalidad para evitar mayor extracción de recursos naturales. También, es posible reciclar el plástico y el aluminio. La innovación tecnológica y la disminución de los costos permitieron que muchos dispositivos electrónicos sean accesibles para un público masivo y de uso común en la vida cotidiana. Pero los artículos eléctricos y electrónicos se descartan cada vez más rápido y esto provoca que los RAEE aumenten en todo el mundo. El mercado promueve un recambio de equipos constante. Nuevas funciones, diseños y modelos impulsan la compra de los dispositivos más recientes y al mismo tiempo, los aparatos que estaban en uso son desechados. Sumado a esto, existe un factor fundamental: la obsolescencia programada. Los fabricantes definen una vida útil para cada producto, por lo cual, su duración está establecida desde la producción. Además, la falta de repuestos hace difícil reparar artículos que podrían seguir siendo utilizados. Nuestro país ocupa el tercer puesto en la generación de desechos electrónicos con casi 500 kilotoneladas, según el reporte ¨Tecnología para la acción climática en América Latina¨ de la Asociación GSMA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicado en Junio de 2018. El ranking lo encabeza Brasil, con más de 1500 kilotoneladas y lo sigue México que supera los 1000 kt. Los fabricantes de aparatos eléctricos y electrónicos son los responsables directos de la contaminación que producen pilas, baterías, teléfonos celulares, impresoras, lámparas de bajo consumo y computadoras, entre otros dispositivos, una vez que dejan de funcionar. Por eso, es imprescindible que las empresas que obtienen ganancias al venderlos, se encarguen de los equipos al final de su vida útil. En Argentina no existe una regulación a nivel nacional para los RAEE, cada provincia tiene su propia legislación. 

El Reino Unido tiene una reglamentación al respecto y exísten presupuestos dedicados a controlar y a investigar sobre el tema y así todo, muchas veces las empresas se las ingenian para poder evadir algún control, aunque son las menos. Lo terrible es que en los países sub desarrollados exísten las mismas empresas que tienen ellos, con la diferencia que nadie las controla y hasta muchas veces traen residuos de otros países y los tiran en aquellos lugares sin control alguno con respecto de este tema.